Según un estudio realizado por Svenson (clínica del cabello) a una muestra de 1.000 personas, el 82% de los encuestados cree que la caída del pelo puede afectar a su ánimo, incluso causar ansiedad al 24% de ellos.
 
Según la psicóloga Ángela Sáez en España, “el cabello, junto con el rostro y el cuerpo, es un rasgo fundamental de la identidad, y cualquier alteración, caída o deterioro tiene un impacto físico y psicológico. En muchos casos, si el cambio no es aceptado por la persona, deriva en alteraciones emocionales”.
 
1. No frotes el cabello. Durante el lavado del cabello es importante no frotar el cabello. La fricción causa daños en la estructura de las fibras. Realiza un suave masaje para aplicar el champú sin frotar el cabello.
 
2. Lavar los daños. Además, durante el lavado del cabello el agua puede causar daños oxidativos. El uso de un champú que los evite es fundamental para que el cabello no se rompa y posteriormente se caiga.
 
3. El pelo húmedo: el más frágil. El pelo es más delicado cuando está húmedo por lo que es necesario evitar realizar ciertas acciones que perjudican al pelo a veces sin darnos cuenta: cepillados agresivos, enroscarlo en la toalla o secarlo a altas temperaturas.
 
4. Cuidado con el cepillado. El cepillado juega un papel fundamental en la caída del cabello. Muchas veces con el cepillado rompemos las fibras, que ya se encuentran débiles. Recuerda desenredar primero las puntas y a continuación el resto del cabello de forma suave.
 
5. Ayudando al cabello a ser más fuerte. Los tratamientos fortificantes son fundamentales para todas las mujeres que tienen el cabello débil o con tendencia a caerse. Siempre son recomendables porque son ligeros, fáciles de aplicar y con resultados inmediatos.

 

Fuente: Ecuavisa

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