Los dos piden que la justicia actúe apegada al derecho. Irán hasta las últimas consecuencias.
 
Saraguro. Tranquilos y sin temor. Así se encuentran María Luisa Lozano y Amable Angamarca Morocho, tres días después que el Tribunal de Garantías Penales de la Corte de Justicia de Loja los condenara a cuatro años de cárcel, acusados de ser los autores del presunto delito de paralización de un servicio público en un tramo de la vía Saraguro-Loja, el 17 de agosto de 2015.
 
María Luisa Lozano, de 39 años de edad, madre de cuatro hijos, se encontraba ayer en la escuela comunitaria Inti Raymi, en donde cumple las funciones de auxiliar de servicios, desde hace seis años. El plantel está ubicado en el sector Las Lagunas, situado a cinco minutos de la ciudad de Saraguro, y en donde queda también el domicilio de la hoy sentenciada.
 
En tanto que a 20 kilómetros de allí, ayer, de igual forma, se encontraba Amable Angamarca Morocho, de 56 años de edad, casado y padre de una hija. Él es administrador del Centro de Retiros Carboncillo, regentado por la Asociación Cristiana de Indígenas Saraguros (ACIS). También cumple las funciones de chef profesional.
 
El caso de María Luisa
María Luisa Lozano, ese 17 de agosto, dice no haber participado de las manifestaciones y que en circunstancias de su hija de cinco años, que se encontraba enferma, la llevaron a la ciudad de Saraguro en busca de medicinas. Entonces, vio que se movilizaban alrededor de dos mil efectivos, entre militares y policías. Pronto vinieron los gases lacrimógenos.
 
Tras cinco minutos de estar allí y cuando se disponía a abordar su vehículo, escuchó que una señora en estado de gestación solicitaba auxilio. Era arrastrada por la fuerza pública. Viendo ese proceder, dice, llamó la atención a los policías. Entonces, la aprehendieron y como forcejeó le propinaron un puntapié en la espalda.
 
Alrededor de siete efectivos la condujeron hacia el patrullero. Sus súplicas de que tenía que ir a casa a ver a su hija enferma no surtieron efecto. Fue conducida con esposas en sus manos al bus policial. Allí encontró a más detenidos. A los pocos minutos llegaron más: unos golpeados, otros ensangrentados, con la ropa rota, entre otros.
 
Vino la orden y el bus, con los 29 detenidos y con una fuerte dotación policial se movilizó hacia la ciudad de Loja. Cubrió la ruta en 40 minutos cuando lo normal es una hora con 15 minutos. La velocidad, según cuenta, era extrema, tanto que el automotor se chocó dos veces en el trayecto.
 
María Luisa Lozano manifiesta que durante los 16 días que estuvo en prisión vio muchas novedades y tras la llegada del grupo de 12 mejoró la atención para el resto de internas que, en su criterio, tienen temor a revelar hechos que se dan allí.
 
Mientras ella se encontraba en prisión sus hijos eran cuidados por sus familiares, por la comunidad y, en general, por todo el pueblo de Saraguro. En su trabajo no hubo novedad, ya que esos días los recargó a las vacaciones.
 
Respecto a la sentencia de cuatro años, María Luisa Lozano dice que la recibe con indignación y hasta con coraje porque eso, en su opinión, demuestra que no hay justicia en el Ecuador. “No tienen ninguna prueba en mi contra. Como mujer no me da miedo de ir a la cárcel, pero sí me preocupan mis cuatro hijos”, enfatiza, al tiempo señala que su situación hizo que sus hijos se traumaran y hasta bajaron en su rendimiento académico.
 
“Mis hijos pasan llorando y no quieren dejarme sola”, cuenta María Luisa Lozano, quien señala que irá hasta las últimas consecuencias y al hacerlo habla de la apelación que planteará. “Están muy equivocados y mi conciencia está muy tranquila. Me detuvieron solo por defender a una mujer”.
 
El caso de Amable Angamarca
Amable Angamarca Morocho coincide con María Luisa Lozano en que no tiene miedo de ir a la cárcel y que la sentencia del Tribunal también la apelará a otra instancia. Narra que el día de los hechos su trabajo de reportero voluntario lo llevó a la calle a transmitir y lo debía hacer para la radio Buen Pastor.
 
“No participé en la movilización, simplemente ejercía mi trabajo”, señala Amable Angamarca, quien recuerda que ese día vio un buen contingente de fuerza pública que, posteriormente, empezó a lanzar gases, tras aquello optó por retirarse en busca de agua para lavar sus ojos que le ardían por el humo.
 
“Mientras estaba en la casa de la señora Mariana Sozoranga buscando agua llega la Policía, rompe las seguridades de la puerta y me detuvo”, dice y acota que informó allí con el carné en la mano ser comunicador social, pero nada de eso sirvió. Finalmente, lo subieron al bus, donde se encontró con otros aprehendidos.
 
“Jamás cargué un palo contundente, peor aún una bandera. Simplemente hacía mi trabajo de reportero voluntario”, precisa y exige que las autoridades le demuestren su culpabilidad porque “no he matado, no he violado, no he estado con drogas”, asegura.
 
Amable Angamarca exhorta a las autoridades a actuar con justicia. Él habla de que un fiscal los  traicionó “por unos míseros centavos”. (JPP).
 
“Queremos que la justicia brille ante todo. Por el momento, seguiré trabajando…”
Amable Angamarca
sentenciado a cuatro años de prisión
 
“Me llevan a la cárcel por defender a una mujer embarazada”
María Luisa Lozano
sentenciada a cuatro años cárcel
 
Tome nota
Los hechos se dieron el 17 de agosto de 2015.
 

Fuente: http://lahora.com.ec/index.php/noticias/show/1101950442/-1/Saraguro%3A_sentenciados_dicen_no_temer_a_la_c%C3%A1rcel.html#.V1F_-_nhBdg

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