Desde el pasado jueves, 25 de enero de 2024, manifestantes se han tomado los accesos a las ruinas de Machu Picchu en señal de protesta tras el anuncio del Gobierno peruano de que las entradas para el sitio arqueológico se comprarán en una plataforma digital.

Esto ha obligado a que turistas hayan sido evacuados de la zona, que los negocios hayan sido cerrados y se haya declarado un paro indefinido a lo que han calificado como una “privatización sistemática” del lugar.

Mientras unos protestan porque el derecho de vender las entradas se haya adjudicado a una empresa privada, desde el Gobierno aseguran que quienes están en contra son “unos pocos que quieren seguir sacando provecho”. La ministra de Cultura peruana, Leslie Urteaga, afirmó que son los que “lucran del mercado negro de boletos”.

Las autoridades peruanas alertaron a los manifestantes que “que la toma y bloqueo de vías está drásticamente sancionada por la ley”, por lo que han hecho un llamado para que levanten el paro y así poder instalar una mesa de “trabajo y diálogo en Machu Picchu pueblo”.

Fuente: El telégrafo

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