Police forces confront anti-government activists during clashes in Caracas on July 27, 2017 on the second day of a 48-hour general strike called by the opposition. Venezuela's opposition called for a nationwide protest on Friday in outright defiance of a new government ban on demonstrations ahead of a controversial weekend election. "The regime declared we can't demonstrate... We will respond with the TAKING OF VENEZUELA tomorrow," the opposition coalition, the Democratic Unity Roundtable, said Thursday on its Twitter account. / AFP PHOTO / Ronaldo SCHEMIDT
La oposición venezolana se tomará este viernes 28 de julio las calles para elevar al máximo su desafío al presidente Nicolás Maduro, a sólo dos días de la elección de una Asamblea Constituyente que aseguran terminará por enterrar la democracia y colapsar la economía del país.
 
Concluida a las 06H00 locales una huelga de 48 horas que dejó siete muertos, los adversarios de Maduro comenzarán al mediodía la «gran toma de Venezuela», con bloqueos de vías neurálgicas de cada ciudad.
 
Será una abierta confrontación. El gobierno prohibió las manifestaciones que afecten la elección el domingo de los 545 asambleístas de la Constituyente y amenazó con cárcel de 5 a 10 años a quienes boicoteen la votación.
 
«Si cancela la Constituyente sería una oportunidad para Maduro de lavarse la cara ante el mundo. Pase lo que pase la lucha sigue», aseguró el líder opositor Henrique Capriles.
 
Amenazando con boicotear la elección, la coalición opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) pidió mantener la movilización hasta la jornada electoral, que será custodiada por militares y policías. 
 
– Alta tensión –
La Constituyente arreció las protestas que iniciaron hace cuatro meses para exigir la salida de Maduro y que dejan 112 muertos en un país polarizado y sumido -pese a su riqueza petrolera- en una profunda crisis, con grave escasez de alimentos y medicinas, y una brutal inflación.
 
Temerosos de que falte la comida y haya mayor caos y estallidos de violencia, muchos venezolanos se abastecieron de alimentos y miles decidieron cruzar la frontera con Colombia y abandonar el país.
 
Ante la creciente tensión, Estados Unidos dispuso que los familiares de sus diplomáticos salgan de Venezuela, y Canadá recomendó a sus ciudadanos evitar viajar a este país y salir a los que ya están.
 
Maduro, cuya gestión es rechazada por 80% de los venezolanos según la firma Datanálisis, asegura que la Constituyente traerá paz al país convulsionado.
 
 
– «Pura palabrería» –
En vísperas de la elección, el gobierno de Donald Trump sancionó a 13 funcionarios y militares venezolanos, entre ellos la presidenta el poder electoral, Tibisay Lucena, acusándolos de «minar la democracia» y de supuestos actos de violencia o corrupción.
 
Maduro acusa a sus adversarios de buscar darle un golpe de Estado con apoyo de Washington, y acusa de sumisión al «imperio» a gobiernos de Latinoamérica y Europa que le pidieron frenar la Constituyente.
 
Confrontado a esa fuerte presión internacional, planteó a la MUD iniciar un diálogo antes de la votación. No obstante, ratificó que la Constituyente no tiene marcha atrás.
 
«Pura palabrería. Ni por un momento podemos bajar la presión basado en falsas ilusiones», dijo Guevara, al afirmar que la alianza opositora no ha recibido propuestas serias de diálogo.
 
 
– Una elección sin rival –
La MUD decidió no participar, alegando que la Constituyente no fue convocada en referendo y que el sistema comicial fue diseñado para que el gobierno la controle y haga una Carta Magna a su medida para instaurar el comunismo y perpetuarse en el poder.
 
Pero debido al método de elección, que combina sufragio por territorios y sectores sociales, 62% de los 19,8 millones de electores podrá votar al menos dos veces, según el experto Eugenio Martínez, lo que dificulta el cálculo de la participación.

Fuente: Ecuavisa

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