En busca de la «paz completa» tras el pacto con las FARC, Colombia se apresta a abrir esta semana negociaciones para superar medio siglo de conflicto armado con el ELN, última guerrilla activa del país.
 
«El martes (…) en Quito, comenzará la fase pública de conversaciones entre el gobierno colombiano y el ELN (…) lo que nos permitirá alcanzar la paz completa», dijo el presidente Juan Manuel Santos, sobre los diálogos con el Ejército de Liberación Nacional (ELN), en armas desde 1964.
 
El flamante Nobel de Paz selló en noviembre un acuerdo con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, marxistas), principal y más antiguo grupo insurgente del país, en su cruzada para acabar una guerra fratricida entre guerrillas, paramilitares y agentes del Estado, que ha dejado más de 260.000 muertos, 60.000 desaparecidos y 6,9 millones de desplazados.
 
La mesa con el ELN debía haberse instalado en octubre en Ecuador, en un proceso que cuenta además con Brasil, Chile, Cuba, Noruega y Venezuela como garantes. Pero Santos exigió antes la liberación de un excongresista, en poder de los rebeldes desde abril, y éstos reclamaron a cambio que dos compañeros presos fueran indultados y otros dos fueran nombrados facilitadores de paz.
 
Renunciar al secuestro 
 
Con la entrega de Odín Sánchez, el indulto a Nixon Cobos y Leivis Valero, y la designación de Tulio Astudillo y Wigberto Chamorro, se allanó el camino hacia los diálogos tras tres años de acercamientos secretos.
 
Pero las conversaciones, cuyo lanzamiento está previsto para el martes a las 17h00 en la Hacienda Cashapamba, una propiedad de los jesuitas a unos 30 km de Quito, abrirán marcadas por el espinoso tema de los cautivos del ELN, en particular tras la retención del soldado Freddy Ernesto Moreno el 24 de enero.
 
Con esta captura, el impulso positivo de la liberación de Sánchez corre el riesgo de no ser suficiente para dar «estabilidad» a los diálogos, opinó Kyle Johnson, del International Crisis Group.
 
Los rebeldes no han dicho cuántos cautivos tienen, ni tampoco han declarado su voluntad de abandonar esta práctica, en particular si Santos aspira a negociar sin una tregua en el terreno, como hizo con las FARC, según afirmó el comandante Danilo Hernández, del Frente de Guerra Occidental del ELN.
 
Juan Camilo Restrepo, jefe negociador del gobierno, aseveró que el gobierno, que consideró la captura de Moreno un «gesto hostil», «insistirá» con respeto y «total firmeza al ELN para que haga una declaración pública, como lo hizo las FARC en su momento, de que renuncia al secuestro como un arma de lucha política».
 
Negociación «difícil»
 
El proceso de paz con el ELN, una guerrilla inspirada en la Teología de la Liberación y la Revolución cubana que según fuentes oficiales tiene unos 1.500 combatientes, pero según los rebeldes son «muchos más», «se anuncia difícil», diferente al que se desarrolló durante cuatro años en Cuba con las FARC, indicó el politólogo Frédéric Massé.
 
Los rebeldes respetan el acuerdo con las FARC, pero consideran que «todo fue muy superficial», dijo el comandante Danilo. En un video en Twitter, el jefe negociador del ELN, Pablo Beltrán, insistió en la necesidad de que «todos los colombianos» se involucren.
 
«La participación de la sociedad civil en la construcción de la paz» es uno de los seis puntos de la agenda, que también incluye los de «democracia para la paz», «transformaciones para la paz», «víctimas», «fin del conflicto armado» e «implementación».
 
Según lo anunciado, Ecuador acogerá la primera y última ronda, en negociaciones que se prevén en varios países latinoamericanos y que podrían no terminar antes de que Santos deje el poder en 2018.

Fuente: Ecuavisa

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