Usuarios quieren mejoras, pero eso demandaría de elevar el valor de los pasajes.
 
“¿Están bien?”. Esa fue la frase interrogativa que se escuchó en el interior de un bus urbano luego de un impacto que involucró al automotor con un vehículo particular, el lunes 12 de junio, a eso de las 08:22, en la intersección de las calles Lauro Guerrero y José Antonio Eguiguren, en pleno centro de Loja.
 
Ya incorporándose del piso del bus, la mayoría de los pasajeros fijó la mirada a la última fila, en donde una madre de familia, quien llevaba en sus brazos a un niño de pocos meses de nacido, aún permanecía tendida tras sufrir varios golpes en su intento de impedir que se lastime su hijo. Ella y su bebé subieron al automotor dos cuadras antes del lugar del accidente. 
 
Aunque el choque dejó daños materiales en ambos vehículos, sin ser graves ni cuantiosos, en el interior del bus urbano se vivieron segundos de angustia, por lo que en lo primero que pensaron en su nerviosismo fue salir despavoridos de la unidad, sin siquiera reclamar por la falta de seguridad en el vehículo que, a más de tener pocos asientos, no contaba con suficientes barandas (tubos) para que se agarren los pasajeros, lo cual es común en otros automotores que ofrecen el servicio urbano.
 
Por eso, producto del frenazo inesperado del conductor, la mayoría salió ‘disparada’ hacia el pasillo, a pesar que no iba a una velocidad fuera del rango establecido (40 kilómetros por hora) y que todos gozaban de condiciones físicas normales.
 
Wilson Jaramillo, director de la Unidad Municipal de Tránsito Referente, fundamenta que los vehículos deben pasar una inspección para obtener la renovación del contrato de operación, para eso deben cumplir con la revisión vehicular que incluyen las medidas de seguridad establecidas.
 
De acuerdo al Reglamento de Transporte Terrestre, Tránsito y Seguridad Vial, en el libro II referente al transporte terrestre automotor, en el artículo 40 en la parte de seguridad  menciona: “El Estado garantizará la eficiente movilidad de transporte de pasajeros y bienes, mediante una infraestructura vial y de servicios adecuada, que permita a los operadores a su vez, garantizar la integridad física de los usuarios y de los bienes transportados respetando las regulaciones pertinentes”.
 
Discapacitados son relegados
Carlos (nombre protegido), quien posee una discapacidad física, señala que el servicio de transporte urbano, a más de inseguro, no es inclusivo. Por su condición no puede utilizar los buses ‘rojos’ que circulan fuera de la ruta troncal, debido a las paradas así como por la decisión de los conductores de no perder tiempo llevándolo.
 
“Los buses llegan a las paradas y no se detienen mucho tiempo y en mi caso no puedo subirme en seguida, necesito ayuda”, expresa, asegurando que la única forma de ingresar a las unidades es por las gradas. Comenta que en los buses verdes de la ruta troncal tampoco es fácil acceder especialmente en horas pico, pues a pesar de tener espacios destinados para personas con discapacidad física, estos no se respetan ni por los pasajeros ni los conductores.
 
En tal razón, por seguridad, cuenta que tiene que rentar un taxi, aunque no todos pueden cubrir ese valor. Este es el caso de Pablo S., una persona con discapacidad intelectual que asiste al Centro Diurno de Atención a Personas con Discapacidad en La Tebaida, por lo general acompañado de su madre.
 
Ella considera que el servicio de transportación ha mejorado un poco. “Hace unos cuatro años un ayudante lo había golpeado a mi hijo porque no le pagó el valor completo del pasaje”, comentó y aclaró que en estos últimos años no ha tenido ese tipo de problemas.
 
“Cuando está con el uniforme del Centro no le hacen problema, caso contrario le suelen pedir el carné pero solo los pocos que no lo conocen”, agrega.
 
Pablo, de lunes a viernes, utiliza el bus desde Sauces Norte hasta el ex Ceprodis y por lo menos en dos ocasiones se ha golpeado al intentar bajar del bus, “yo le he dicho que le diga a los conductores que frenen bien, caso contrario no se baje”, expresa la madre del joven.  
 
Están unas 15 horas en el volante
De la otra parte están los conductores que se enfrentan a una labor extenuante, estresante y que demanda de mucha paciencia.
 
Edgar Carrión, quien lleva dos años como conductor de un bus urbano, comenta que su labor inicia a las 05:00 todos los días, pues debe iniciar puntualmente los recorridos que empiezan a las 05:45 ó 06:00, dependiendo la línea.
 
Las seis vueltas diarias que hace concluyen a las 20:30 ó 21:00, teniendo intermedios de 15 minutos en el desayuno, almuerzo y merienda. Al final de la jornada le toca ‘tanquear’ (abastecerse combustible) para la rutina del siguiente día.
 
Aunque cuenta que algunos trabajan de lunes a domingo, en su caso lo hace de lunes a viernes, pues dedica el fin de semana a su familia y también aprovecha para hacer deporte, pues está consciente de los riesgos de llevar una vida sedentaria.
 
Trabaja con un ayudante quien se encarga de mantener limpio el vehículo, “cada vuelta lo barre y al final de la jornada en cambio lo lava completamente”, cuenta.
 
Recalca que ahora por los controles de velocidad que tienen ya no se corretean mucho, aunque asegura que todavía falta que se conciencie a los conductores de vehículos particulares para que no utilicen los carriles destinados a los buses, “en ocasiones se estacionan y no nos dejan circular rápido y por eso nos hacen atrasar y tenemos menos tiempo para cumplir la ruta”, afirma.
 
Referente a las personas con discapacidad, asevera que les ayudan en la medida de lo posible, “los ayudantes les dan la mano para que suban”, afirma y a su criterio sí ha habido optimizaciones en la transportación, aunque deja en claro que a veces a los usuarios no les gustan los cambios y eso en ocasiones genera discusiones.
 
Controles y mejoras
Pablo Chiriboga, presidente de la Cooperativa 24 de Mayo, expresa que cuentan con un control de rastreo vehicular (GPS) para vigilar a los automotores para que no sobrepasen los rangos de velocidad. “Quienes exceden los límites son sancionados, gracias a esto se está bajando los correteos y ha habido menos accidentes”, afirmó.
 
Asegura que los buses cuentan con espacios para personas con discapacidad y las agarraderas para los demás usuarios, aunque deja en claro que es difícil subir a una persona con discapacidad física ya que no cuentan con rampas, “es que los que tienen rampas son muy costosos”, alegó y refiere que si hacen mayor inversión se debería aumentar el valor del pasaje.
 
La opción sería, a decir de Chiriboga, adquirir una buseta para que asista a las personas con discapacidad y que se debería fijar un monto a pagar.
 
Sobre el tema Wilson Jaramillo señala que conocen un poco del tema pero que todavía están analizando la posibilidad de otra forma de transporte, aunque deja en claro que están buscando la mejor solución.
 
“Este problema es a nivel nacional en las líneas convencionales o comunes de transporte público”, expresa y alude que la solución no es a corto plazo. (DVL).
 
Piden que se amplíe dos subestaciones
Lorena trabaja en una entidad pública y según cuenta es “estresante” subir en las paradas de la 10 de Agosto, en el Cuerpo de Bomberos y en el parque Bolívar en horas pico. “Al mediodía, cuando los estudiantes van a sus casas, hay una aglomeración de personas y toca hacer fila”, cuenta.
 
Aduce que en ocasiones ve pasar unos dos buses hasta que puede ingresar al espacio cerrado de la subestación, “por eso siempre trato de caminar pronto para poder tomar el bus e ir a mi casa que queda al norte”, expresa. 
 
En estas paradas se integran al momento las rutas Ciudad Victoria-Tierras Coloradas, Ciudad Victoria –Carigán y Sauces-Argelia. Pablo Chiriboga, presidente de la Cooperativa 24 de Mayo, asegura que han solicitado al Municipio que se las amplíe para dar un mejor servicio, “las paradas no abastecen, deberían hacer un rediseño para evitar la aglomeración”, puntualizó.
 
Wilson Jaramillo, director de la Unidad Municipal de Tránsito, afirma que hasta el momento sí abastece aunque en un algún tiempo más van a tener que invertir en la ampliación, “hemos realizado un estudio de campo para conocer la demanda de uso de las paradas y existe saturación en las dos estaciones, pero todavía hay capacidad suficiente, pues las colas no son muy largas”, precisa.
 
Cita que están trabajando con un proyecto que lo ejecuta la Universidad Internacional para ampliar dicha estación. “Estamos en la planificación y más adelante buscaremos los recursos para realizar la ampliación”, puntualizó. (DVL).
 
Cámaras vigilan estaciones y buses
Según informa Juan Pablo Guerrero, subcomandante de la Policía Municipal, en todas las paradas de la ruta troncal del sistema integrado ubicaron cámaras que están conectadas al ECU 911 y también hay videocámaras al interior en las unidades de transporte público, las cuáles son monitoreadas por  evaluadores quienes generan reportes permanentes sobre lo que se presenta día a día.
 
“Eso ha permitido disminuir notablemente la delincuencia”, recalca. A través del sistema de monitoreo de Seguridad Ciudadana del Municipio de Loja se ha logrado desarticular bandas de microtráfico, consumo de sustancias y arranchadores, pues con las cámaras de videovigilancia fueron detectados, lo que motivó procesos investigativos de parte de la Policía Nacional.
 
EL DATO
Al mediodía se agudiza el problema de aglutinamiento de usuarios por la presencia de estudiantes.
 
EL DATO
Hay 233 unidades en Loja. El 50% de los buses son nuevos y los demás están aún en el tiempo de vida útil.
 
TOME NOTA
En Loja hay cuatro operadoras de transporte urbano: 24 de Mayo, Cuxibamba, Urbasur y Urba Express. 
 
EL DATO
Los buses se equiparon con validadores y ya están realizando pruebas para empezar a cobrar con dineros electrónico.
 
 “De manera que se va mejorando el servicio se debería revisar la tarifa real del pasaje”
Pablo Chiriboga
Presidente de la Cooperativa 24 de Mayo
 

Fuente: La Hora

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