Y por mirarlo todo, nada vía/Ni discernir podía”.

Este verso de Sor Juana inspira el título del libro más reciente de Margo Glantz, que a partir de diciembre dirigirá el Fondo de Cultura Económica (FCE), una editorial referente en México y en el mundo hispanohablante.

Glantz, de 88 años, ha escrito más de 25 libros y ha ganado múltiples premios entre los que destacan el Premio Nacional de Ciencias y Artes 2004 y el Premio FIL 2010.

Es miembro de la Academia Mexicana de la Lengua y se ha desempeñado por más de 50 años como docente en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.

Es uno de los nombres más reconocidos en la cultura en México.

Glantz recibió a BBC Mundo en su casa en el tradicional barrio de Coyoacán en la Ciudad de México donde habló, entre otros temas, de su última obra: “Y por mirarlo todo, nada veía”, Sor Juana Inés de la Cruz, redes sociales, feminismo y el movimiento #MeToo.

BBC

¿Cómo escritora, cuál es tu interés en las redes sociales, sobre todo en twitter?

Empecé con un sentido crítico, de ver qué significan, que traían de nuevo, de útil y de nefasto.

Y cada vez como que se vuelven más nefastas por las capacidades de los que tienen las redes sociales de influir en la gente y de producir fenómenos muy peligrosos, como por ejemplo los que diseminan noticias falsas. Van creando una situación mental muy confusa: no sabes discernir entre qué es falso y verdadero.

Soy una twittera vieja. Poca gente de mi generación se han metido de esa forma.

Lo que me interesa en twitter es que puedo decir cosas que son muy fragmentarias y que son muy interesantes.

Son como especie de haikus. Puedo también plantear mis preferencias, mis gustos literarios, musicales y al mismo tiempo cosas que me han planteado problemas, como que violaron a una niña de 7 años o que dejaron libre a Elba Esther Gordillo (líder sindical de los maestros en México que estuvo encarcelada cinco años).

Pero no es solo denunciar. La denuncia no es escritura. Si no haces una transformación literaria, lo que estás haciendo deja de tener efecto.

Redes SocialesDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image caption“Soy una twittera vieja. Poca gente de mi generación se han metido de esa forma”.

Para mi es fundamental crear escritura, una que tenga una repercusión política, ética y estética.

¿Tu nuevo libro se basa en escritura fragmentaria para mostrar eso?

En todos mis libros, pero sobre todo en este, intento llegar al grado máximo de la fragmentación, pero al mismo tiempo ver la fragmentación como un todo.

Por otro lado, para mí es muy importante explorar cómo estos medios producen un tipo de amnesia en la gente. Es incapaz de recordar lo que está pasando porque la información es tan brutal, tan continua y tan evanescente, que se olvida muy fácil.

Aunque siempre ha habido esa dificultad de jerarquizar la información, con las redes sociales se pierde lo que es importante frente a lo que no lo es.

La gente necesita contar que se bañó, que tomó café, que fueron a pasear a su perro. A veces el grado de banalidad es tan terrible que sorprende. Pero al mismo tiempo junto a esa banalidad te enteras de los refugiados en Siria, o de los feminicidios en México. Todo puesto exactamente en el mismo nivel.

Ultimo libro de Margo GlantzDerechos de autor de la imagenSEXTO PISO
Image captionGlantz dice que la escritura debe tener repercusión política, ética y estética.

Entonces perdimos totalmente la referencia del mal y del bien.

Las redes sociales son un pretexto. Partí de ellas, pero como una posibilidad de hacer un trabajo literario. Mi libro no es una denuncia social, aunque exista. Es una escritura donde participan ciertos elemento de las redes sociales.

Eres una escritora que ahonda constantemente en el movimiento #MeToo…

Es muy importante que las mujeres tengan un lugar absolutamente igualitario a los hombres.

Que su cuerpo no sea utilizado como objeto. Que la ley del aborto sea una ley universal y que no haya un obispo, como Norberto Rivera, que dijo que el aborto es peor que la pedofilia de los curas.

Es muy importante que se tome consciencia y que las mujeres se den a si mismas el valor.

En algunas sociedades, como la europea o la norteamericana, parecería que hay una gran liberación. Pero, por otro lado, creo que es fundamental que tomen conciencia sobre el acoso, la violación, etcétera.

Que el cuerpo sea tuyo y que te puedes vestir como quieras sin que te digan que provocas, eso me parece fundamental.

Pero, por otro lado, me parece también terrible que se está engendrando una especie de fascismo, de totalitarismo. Porque cualquier denuncia contra cualquier gente produce sin ninguna prueba, una marginación, un ostracismo. Si te acusan te arruinan la vida totalmente.

Sombra de mujer.

Me preocupa que está quitando la posibilidad de espontaneidad de las relaciones afectivas y sensuales.

Depende cómo se haga, pero a veces ya no puedes decir me quiero ir a la cama contigo porque ya es acoso sexual.

Claro, que hay cosas gravísimas como cuando un sacerdote viola niños.

Pero las mujeres se pueden volver en acosadoras o acusadoras sexuales. Esa violencia, maniqueísmo, esa intolerancia se vuelve fascista a mi modo de ver.

Todo tiene sus pros y sus contras.

Luego te encuentras con una persona como Asia Argento que hizo una acusación y resulta que ella tuvo relación con un jovencito y luego le pagó para que se callara.

Dices que parece que en las redes sociales todos hablan, pero nadie escucha…

Me escandaliza pensar que la vida privada dejó de serlo. De repente te das cuenta que lo que planteó George Orwell en 1984, que el Big Brother es ahora internacional, masivo, gigantesco, espantoso. Google por ejemplo pretende que no es así, pero te localiza. Todo mundo sabe donde estás.

A mi me da mucha compasión cuando leo esos post noticias donde la gente habla de las cosas más mínimas que le suceden todos los días. Te das cuenta de la terrible soledad: de cómo exhibir la intimidad se vuelve tu única posibilidad de acompañamiento, de no estar solo. Me parece muy grave.

Margo GlantzDerechos de autor de la imagenRENATA SCHNEIDER
Image captionGlantz es una viajera incansable.

Parecería que estamos más comunicados, menos solos. Pero en realidad estamos menos comunicados y más solos.

Siempre hemos sido desvalidos, pero no lo éramos tan publica e internacionalmente.

Es como si el Facebook se hubiera convertido en tu analista, pero no te da respuesta. Es un poco lacaniano, porque no contesta. Lacan se volvió universal a través de las redes sociales.

¿Cuál es la importancia de Sor Juana Inés de la Cruzpara el movimiento feminista?

Sor Juana es un personaje muy complejo y extraordinario que puede dar pábulo a miles de lecturas que creo que son inagotables.

Una de esas que más se ha privilegiado, sobre todo por las feministas, es el hecho de que fue una protofeminista, una mujer que vivió en un mundo patriarcal muy cerrado, en que la mujer no tenia derechos.

Era tan inteligente, tan sabia en tantas cosas, tan capaz de organizar el pensamiento, de argumentar, de escribir versos, que el Virrey de Mancera decidió demostrar su ingenio.

Invitó a los sabios más importantes de cada disciplina que en aquella época y “Sor Juana se defendió como un galeón real ante 40 chalupas”, según el virrey.

A los 17 años era célebre, famosa y extraordinaria. Sus únicas opciones eran casarse y tener hijos o ir al convento. Allí, aunque tenia cosas que cumplir, tenía más tiempo para escribir.

Peleó su derecho a no ser sometida por el patriarcado virreinal y el patriarcado eclesiástico.

Tenía esas dos fuerzas brutales en contra de ella y al mismo tiempo a favor, ya que los virreyes y los marqueses de la Laguna la apoyaron mucho.

Muchos que llegaban de España lo primero que hacían era ir al locutorio para escuchar a Sor Juana hablar de teología.

Sor Juana Inés de la CruzDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionSor Juana peleó su derecho a no ser sometida por ser mujer.

Un obispo de Puebla le publicó la Carta Atenagórica, pero con una carta reprendiéndola, diciendo que era extraordinario lo que escribía y que estaba en contra de la vulgar idea de que las mujeres no podían hacer cosas. Pero que ella era monja y que mejor se dedicara a su labor de religiosa.

En su carta ella responde todo lo que ha pasado y se queja de que la persiguen porque es inteligente, que no le dejan escribir, porque las mujeres no pueden hacer tales cosas.

El sacerdote dominico, Juan Salinas, dijo que cuando le dijeron que Santa Teresa de Jesús era extraordinaria no lo creyó, pero que luego se dio cuenta de que no era una mujer, sino un hombre “y de los muy barbados”. Y que cuando leyó a Sor Juana se dio cuenta que era igual.

O sea que, para ser una mujer tenías que ser un gran hombre y además que te salieran barbas.

Era tan inteligente que no podría ser mujer.

Todo eso ha servido para que las feministas la tomen como un elemento importantísimo precursor del feminismo, y es cierto. Pero Sor Juana es mucho más que eso.

Margo GlantzDerechos de autor de la imagenISABEL STIVALET
Image caption“El lenguaje inclusivo puede volverse un lenguaje constrictivo”.

Todavía falta mucho para alcanzar la igualdad…

En México las mujeres no pudimos votar hasta 1953, yo fui una de las primeras.

¿Te imaginas? Todavía se está discutiendo el aborto. Lo cual es verdaderamente pavoroso. Que un cura diga que es más terrible el aborto que la pederastia de los sacerdotes.

A mi me parece que la mujer tiene el derecho de hacer lo que se le de la gana con su cuerpo. Que si quiere tener hijos que los tenga. Si no, no.

Pero en toda América Latina seguimos discutiendo del aborto.

Como decía Simone de Beauvoir, que cuando hay un cambio cultural, político, religioso, lo primero que se hace es limitar los derechos de las mujeres. Eso es terrible y como que es perpetuo. Nunca ganamos.

Nos tienen que legislar en todos niveles y eso a partir del cuerpo de la mujer.

Entonces se quejan de que somos mucho más que la biología, pero de alguna manera volvemos a ella.

MujerDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionEl cuerpo femenino es un tema recurrente en la literatura de Glantz.

¿Por eso escribes tanto del cuerpo?

Desde muy chica me di cuenta que el cuerpo era un elemento fundamental del cuerpo textual: el cuerpo textual masculino que miraba el cuerpo femenino como un cuerpo a describir, a definir.

Como que eso era la preocupación fundamental y que tenían absolutamente el derecho de juzgar, de utilizar tu cuerpo como sujeto literario. Pero tu cuerpo como objeto.

Empecé a estudiar por qué pasaba eso. Yo también tenia problemas con mi propio cuerpo. Mi nariz me parecía fea. Me parecía que me jorobaba. Por eso fue importante trabajar mi propio cuerpo y el de otras mujeres en la literatura. Ver como ellas hablan de su propio cuerpo. Cómo se empezó escribiendo como si fuera tabú que la mujer hablara del cuerpo y el sexo y cómo paulatinamente la gran poesía femenina ya no tiene que ver con si tuviste orgasmo o si tienes un seno.

La poesía por ejemplo de Blanca Varela, Idea Vilariño o de Tamara Kamenszain. Tienen lo femenino, pero una fuerza impresionante, de lo literario. Una poesía que te sacude, que te maravilla.

Ilustración de una mujer.Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image caption“Es muy importante que las mujeres tengan un lugar absolutamente igualitario a los hombres”.

¿Consideras que la literatura de las mujeres es diferente?

No puedes juzgar una literatura porque sea de hombre o sea de mujer. Lo importante es que te este diciendo algo fundamental, que valga la pena, independientemente que el escritor sea hombre o mujer. Pero creo que ciertos enfoques, visiones, cierta mirada muy particular es femenina.

Creo que es difícil que los hombres tengan esa mirada.

¿Cómo ha cambiado la literatura de las mujeres en América Latina?

Durante un tiempo muy largo la literatura femenina en América Latina era una que se manejaba un poco a la manera de Laura Esquivel, Ángeles Mastretta o Isabel Allende. Una literatura sentimentaloide, muy dirigida a las mujeres, con la apariencia de subversiva, pero que en el fondo absolutamente conformista.

La escritora colombiana Helena Araújo hablaba de “Las Gabitas de la literatura latinoamericana”, es decir las mujeres que copiaron el modelo de García Márquez para hacer una literatura que tuviera mariposas, surrealismo y cosas así. Con una especie de sentimentalismo muy oculto pero al mismo tiempo evidente que yo no creo que fuera muy emancipatorio.

Mujer leyendo.Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionGlantz dice que algunas escritoras condicionan sus textos a lo que pide el mercado.

Creo que eso ha ido cambiando.

Hay algunas escritoras que están muy manejadas por lo que las editoriales quieren que las mujeres escriban y eso crea una especie de condicionamiento sobre tu propia escritura.

Pero hay gente muy extraordinaria que no se ha plegado al mercado, como por ejemplo la chilena Diamela Eltit.

¿Qué piensas del lenguaje inclusivo?

Creo que tendría que ser una cosa paulatina, más natural. Es como la corrección política, que lo que ha provocado es una forma de corsé político.

Como que hemos perdido la espontaneidad en el lenguaje, en las relaciones afectivas. Creo que también por eso de alguna forma hay una soledad tan brutal.

Creo que el lenguaje inclusivo puede volverse no un lenguaje liberador, sino un lenguaje constrictivo.

Porque establece maniqueamente reglas a veces no fundadas y no interiorizadas.

Me parece muy importante lo que hicieron las mujeres en Argentina en contra del prohibición del aborto. Aunque su movimiento no prosperó en el senado, prosperó socialmente.

Manifestante a favor del aborto en Argentina.Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image caption“El movimiento a favor del aborto en Argentina no prosperó en el senado, pero prosperó socialmente”.

Así, me parece que el lenguaje tendría que irse modificando poco a poco, de una forma más natural. Que no haya esa cosa fascista, que pretende liberal, pero que cae en un totalitarismo que me asusta.

Creo que el lenguaje irá evolucionando naturalmente en el momento en que la sociedad cambie.

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