Conversar sobre temas diferentes:  Sin duda alguna está bien conversar con nuestros amigos sobre las cosas cotidianas; sin embargo, siempre será mejor ir más allá.

Ya sea que estés hablando con algún amigo o que estés hablando con alguien que apenas estás conociendo, trata de hablar de temas diferentes al fútbol o al clima. En vez de esto, procura hablar de tus planes, de las cosas que te motivan y así mismo, escucha lo que él otro tiene para decir al respecto.

Aprender algo nuevo: Trata de aprender algo nuevo cada día; y mucho mejor si es algo que siempre te ha interesado, o algo nuevo, pero que obviamente te interese.

Puede ser un instrumento, aprender un nuevo idioma, a programar, etcétera. Aprender nuevas cosas es alimentar el cerebro y por ende saber solucionar problemas de una forma más efectiva.

Cuestiona todo:

Cuestionar todo es una de las mejores formas de aprender. Eso sí, ten en cuenta que cuestionamos no para tener la razón, sino para aprender. La investigación ha demostrado que hay más probabilidades de recordar algo si realmente te preocupas por escucharlo.

Si eres curioso al respecto, seguramente harás preguntas, y así recordarás más fácil. Si no estás acostumbrado a hacer preguntas, entonces puedes comenzar siendo curioso con respecto a los objetos que te rodean, de qué están hechos, dónde los hacen, de dónde vienen, etcétera.
Mantén tu cuerpo saludable: Si tu cuerpo está enfermo y débil, la mente también puede sufrir las consecuencias. Mantener tu cuerpo sano es una parte importante de mantener tu mente activa. Sé consciente también de cómo estás alimentando tu cuerpo. Definitivamente todo lo que comas tendrá una influencia en tu cuerpo y tu cerebro.

Rétate a ti mismo: Haz crucigramas, trata de resolver un cubo de Rubik o juega ajedrez en línea. Cosas tan sencillas como estas no sólo ayudan a que estés más tranquilo, sino que además te ayudan a resolver los problemas más fáciles.

Fuente: BiosVita

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